Lo increíble de ser niño...


Me siento muy feliz, bendecida y agradecida por tener  unos hijos maravillosos que me hacen recordar lo increíble que es ser niño; lo fácil que es divertirse y lo difícil que es preocuparse, la naturalidad con la que dicen lo que sienten, la honestidad de sus palabras y lo profundo de sus sentimientos.

Para ellos  es muy fácil arreglar el mundo sólo con la cantidad de sonrisas que regalan por minuto. No cambiaría por nada el verlos horas enteras apapachando o luchando con el perro, o explorando las innumerables posibilidades de una caja de cartón, la contemplación de un insecto, la emoción cuando invitan un amigo a pasar la tarde en casa, lo horroroso que es hacer la tarea, lo complicado que resulta hacerlos probar algo nuevo y la eterna discusión para ir a la cama.

Perdonan todo y no guardan rencor… pero no olvidan.

Además de hacerme recordar mi infancia, ellos me enseñan, me hacen observar cosas que en ocasiones no logro ver y que para ellos son evidentes, y sus logros, ¡me dan una felicidad indescriptible!

Acordarme de todo esto, le da sentido a que haya un día del niño y el que celebremos la dicha de tenerlos a nuestro alrededor, hermosos niños a los que tenemos que guiar con amor y respeto, inculcándoles valores, ofreciéndoles educación, cuidando de su salud; pero sobre todo alimentándoles de la mejor forma que nos sea posible, de manera responsable e informada, es uno de nuestros principales compromisos con ellos.

Felicidades a todas las que tienen la dicha de tener niños cerca y ¡felicidades a todos nuestros niños!

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