Lo rico de recibir regalos inesperados


Una tarde me llamó una amiga por teléfono para invitarme a un casting de Philadelphia.
- ¿Un casting ?
- Sí, un casting  para algo de cocina. ¿Tú le echas a todo Philadelphia, no? 
- Sí, me encanta, ¡pero claro que no voy a ir a un casting!
Esa fue mi primera respuesta, además estaba lejísimo. Casi 20 días después mi amiga me llamó de nuevo para volverme a invitar al mismo casting. Y yo creo que por pena, o quizá porque tenía que ir a casa de mi mamá y me quedaba de paso, accedí.
¡Creo que me fue muy bien porque 15 días después me encontré filmando mi primer comercial!
Mi primera reunión con el equipo fue en el centro gastronómico con tres maravillosos chefs, y  un mundo de  personas. Ese día todos me recibieron increíble y con la mejor rosca de reyes que he probado  (rellena con Philadelphia, mmm).
Unos días después filmamos tres comerciales. Invitaron a mis hijos y a mi esposo a participar y fue una experiencia maravillosa para todos nosotros. Yo pensaba que para filmar 30 segundos efectivos de comercial, a lo más tomaría 2 horas, ¡MÁXIMO 3! Y cual fue mi sorpresa al encontrarme con casi 100 personas trabajando en el foro, todos profesionales, metidos en su rol cuidando cada detalle. Y empezaron a transcurrir las horas, las tomas, las repeticiones… Al final, no me acuerdo cuántas horas fueron, pero sin duda, fueron muchas, ¡MUCHAS más de 3!

Una semana después fui invitada a Acapulco a la convención de Kraft. No saben lo que sentí al ver en una pantalla gigante parte de mi trabajo, de verdad fue increíble. Me invitaron a la convención a participar en la presentación de la campaña y a hacer unas enchiladas Philadelphia, pero el detalle que se les pasó avisarme fue que era frente a 1800 personas. Ok, respiré profundo… y en plena demostración de cómo hacer una salsa verde con Philadelphia, con los ojos de todos puestos en mí, de repente, ¡se descompone la licuadora! Me quería morir, jajaja.
Tuve también una muy divertida sesión de fotos por muchos lugares de la ciudad. En ellas hice todas esas cosas que me gustan y que hago en mis tiempos libres como yoga, comprar libros y andar en bici.
Pues en definitiva hacer un campaña fue algo totalmente nuevo para mí. Sin duda fue un mundo de experiencias, de aprendizajes, de nuevos amigos y de mucho Philapelphia. ¡Ahora sólo tengo ganas de seguir cocinando y aprendiendo más y más!
Me meto un par de veces al día a Facebook y al Twitter. Pero antes me metía para ver las fotos de mis amigos y ahora me encanta ver todo lo que me preguntan. Veo y vuelvo a ver mis videorecetas. Me río, me critico, no me lo creo, recibo llamadas de mis amigos de “¡Ya te vimos en Philadelphia!”, mucha gente me felicita, me preguntan recetas, me comparten las suyas… y es entonces cuando me doy cuenta que recibí un gran regalo.
¡Gracias Philadelphia!


Yaz

1 comentarios:

Alma Campa dijo...

Hola, yo también soy mexicana y amo la comida con philadelphia, aquí es difícil conseguirlo pero ya encontré hace un par de meses un mercado cercano donde lo venden, vivo en Argentina, en un pueblito hermoso y lejano de la Patagonia, pero me encanta saber donde encuentro platillos ricos, al estilo de lo que he estado acostumbrada a comer y con philadelphia, saludo y abrazos de paisana. Alma Kayser

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