Me encanta que exista un día dedicado al amor y a la amistad. Antes se me hacía muy cursi, pero ahora creo que cualquier pretexto es bueno para celebrar los buenos sentimientos y recordar los momentos más lindos, como cuando Luigi me pidió que me casara con él.
Fue en un lugar muy romántico, en la playa. Él preparó todo personalmente para la gran sorpresa: puso una mesa preciosa, preparó fondue para la cena y llevó una botella de vino desde México. Pero, para su suerte, el pan para el fondue lo cortó con tanta anticipación que a la hora de la hora estaba lleno de hormiguitas ¡Cuando digo lleno, de verdad quiero decir LLENO! Él no sabía ni qué hacer. Sólo nos restaba el vino pero el corcho, por la presión del avión, nunca salió. Y así, sin fondue ni vino pero con mucho, mucho amor acepté.
Me encanta recordar esta historia. Con mis amigos también tengo otras tantas que me gusta mucho recordar y seguir viviendo. Lo malo es que es imposible lograr en un solo día expresar o manifestar todo el amor y la amistad que quisiera, es imposible compartir con tantas personas en un solo día (aunque ahora con las redes sociales esto se facilita mucho).
En este día especial me encanta cenar con Luigi con velitas y toda la cosa, o reunirme con mis amigas o comer con la familia ¿Y mi regalo preferido? Una reunión alrededor de la mesa con personas queridas; ya sea en el comedor, en el jardín junto a la parrilla, en casa de las abuelas, las tías o en algún restaurante.
Este día es un buen pretexto para agradecer, para compartir, para simplemente seguir disfrutando la compañía de alguien especial en tu vida y qué mejor que hacerlo rodeado de comida rica y postres deliciosos. Es en esos espacios entre plato y plato y en las sobremesas largas cuando se va afianzando el cariño, cuando los lazos se estrechan y las amistades maduran.
Por eso, para mí es una excelente oportunidad para ofrecer mi casa, mi mesa y mis platillos favoritos (muchos de ellos, ya sabes cuáles son). Con cada ingrediente puedo expresar mis sentimientos y claro, eso se percibe. A cambio recibo una casa inundada de risas, de mucha felicidad y de momentos que se quedan para siempre en mi corazón; ése es mi mejor regalo.

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